Vivir con un labrador es maravilloso, pero también implica compartir espacio con un animal que puede portar parásitos transmisibles a los humanos. Antes de que cunda el pánico: con unas medidas de higiene básicas y una desparasitación regular, el riesgo es mínimo.
Pero es importante conocer qué parásitos pueden pasar de tu perro a tu familia y cómo prevenirlo.
Parásitos internos que pueden transmitirse
Toxocara canis (gusano redondo)
Es el parásito zoonótico más conocido. Los huevos se encuentran en las heces de perros infectados y pueden sobrevivir meses en el suelo. Si una persona (especialmente un niño) ingiere accidentalmente estos huevos, las larvas pueden migrar por el cuerpo causando larva migrans visceral (afecta a hígado, pulmones) u ocular (puede afectar a la visión).
Tenia (Dipylidium caninum)
Se transmite al ingerir accidentalmente una pulga infectada. Es más habitual en niños que juegan con el perro y se llevan las manos a la boca. Los síntomas son leves (dolor abdominal, diarrea) y el tratamiento es sencillo.
Anquilostomas (Ancylostoma)
Las larvas presentes en suelos contaminados pueden penetrar la piel humana, causando una erupción serpenteante y picazón intensa llamada larva migrans cutánea. Es más frecuente en climas cálidos y en personas que caminan descalzas por zonas donde los perros han defecado.
Giardia
Un protozoo que causa diarrea, náuseas y dolor abdominal tanto en perros como en humanos. Se transmite por contacto con agua o superficies contaminadas con heces infectadas.
Parásitos externos
Pulgas
Aunque las pulgas del perro (Ctenocephalides canis) prefieren a los perros, también pueden picar a humanos, dejando ronchas rojas y picazón, generalmente en tobillos y piernas.
Garrapatas
Las garrapatas que porta tu labrador pueden soltarse en tu hogar y picar a personas, transmitiendo enfermedades como la enfermedad de Lyme o la fiebre botonosa mediterránea (frecuente en España).
Sarna sarcóptica
El ácaro Sarcoptes scabiei puede pasar temporalmente del perro al humano, causando picazón intensa. En humanos suele resolverse sola al tratar al perro, ya que el ácaro no puede completar su ciclo en la piel humana.
Cómo prevenir la transmisión
Desparasitación regular
- Interna: cada 3 meses en adultos, más frecuente en cachorros.
- Externa: pipetas, collares o comprimidos antiparasitarios mensuales durante todo el año.
Higiene básica
- Recoge las heces de tu labrador inmediatamente, tanto en la calle como en el jardín.
- Lávate las manos después de jugar con tu perro, antes de comer y después de manipular sus heces.
- No dejes que te lama heridas abiertas.
- Lava su cama y mantas con regularidad.
Protección especial para niños
- Enséñales a lavarse las manos después de jugar con el perro.
- Cubre los areneros del jardín cuando no se usen.
- No dejes que el perro lama la cara de bebés o niños muy pequeños.
- Mantén las uñas del perro cortas y limpias.
Visitas al veterinario
- Análisis de heces al menos una vez al año para detectar parásitos internos.
- Revisiones periódicas de piel y pelaje en busca de parásitos externos.
¿Debo preocuparme?
Con una desparasitación al día y unas medidas de higiene normales, el riesgo de contagio es muy bajo. Millones de familias en España conviven con perros sin ningún problema parasitario.
Lo que sí debes evitar es la complacencia: no saltes la desparasitación trimestral, recoge las heces de tu labrador siempre y enséñales a tus hijos la importancia de lavarse las manos. Con eso, podéis disfrutar de vuestro labrador con total tranquilidad.