Si tu labrador se rasca constantemente, se lame las patas, tiene la piel enrojecida o sufre otitis repetidas, muy probablemente estás ante un perro alérgico. El labrador retriever es una de las razas con mayor predisposición a las alergias, y es importante detectarlas y tratarlas a tiempo para evitar que se cronifiquen y afecten su calidad de vida.
Tipos de alergia en el labrador retriever
1. Dermatitis atópica (alergia ambiental)
Es la más frecuente en labradores. El sistema inmunológico del perro reacciona de forma exagerada a alérgenos ambientales como:
- Polen de árboles, gramíneas y malezas
- Ácaros del polvo doméstico
- Esporas de hongos
- Caspa de gato u otros animales
Suele ser estacional al principio (primavera o otoño) pero puede volverse perenne con el tiempo a medida que el perro se sensibiliza a más alérgenos.
2. Alergia alimentaria
A diferencia de lo que se cree, las alergias alimentarias en perros no se desarrollan ante alimentos que nunca ha comido, sino ante proteínas que ha consumido durante mucho tiempo. Las más frecuentes en labradores son:
- Pollo (el alérgeno más común en España, probablemente por ser el más utilizado en piensos)
- Ternera
- Trigo y otros cereales
- Huevo
- Soja
3. Alergia por contacto
Menos frecuente. Reacción ante materiales concretos que tocan la piel: plásticos (comedero de plástico), productos de limpieza domésticos, collares de ciertos materiales, plantas.
4. Alergia a picaduras de pulgas (DAPP)
No es una alergia a las pulgas en sí, sino a su saliva. Un solo picotazo de una pulga puede desencadenar una reacción cutánea intensa en labradores sensibilizados. La prevención antiparasitaria rigurosa es fundamental.
Síntomas de alergia en el labrador
Las alergias en el labrador se manifiestan principalmente a través de la piel y el sistema digestivo:
Síntomas cutáneos
- Rascado intenso y persistente, especialmente en cara, patas, axilas e ingles
- Lamido excesivo de las patas (las patas quedan teñidas de rojizo por la saliva)
- Piel enrojecida, seca o con descamación
- Otitis recurrentes (infecciones de oído)
- Pérdida de pelo en zonas específicas
- Pústulas, costras o heridas por el rascado
Síntomas digestivos (más frecuentes en alergia alimentaria)
- Diarrea crónica o intermitente
- Vómitos frecuentes
- Flatulencias excesivas
- Heces con mucho moco
Diagnóstico: cómo se detecta la alergia
Para alergias ambientales
El veterinario puede derivarte a un dermatólogo veterinario que realizará pruebas intradérmicas (introducción de pequeñas cantidades de alérgenos bajo la piel) o un test serológico (análisis de sangre que mide anticuerpos IgE frente a distintos alérgenos). Estas pruebas son muy útiles para diseñar un programa de inmunoterapia personalizado.
Para alergias alimentarias
El método de referencia es la dieta de eliminación. Consiste en alimentar al perro durante 8-12 semanas exclusivamente con una proteína y un carbohidrato que nunca haya comido (por ejemplo, canguro y batata, o venado y guisantes). Si los síntomas mejoran, se confirma la alergia alimentaria y luego se van reintroduciendo ingredientes uno a uno para identificar el culpable.
Durante la dieta de eliminación: ni un solo premio adicional, ni restos de comida del suelo, ni huesos. Cualquier proteína extraña puede contaminar la prueba.
Tratamiento de la alergia en el labrador
Farmacológico
- Apoquel (oclacitinib): pastilla diaria que inhibe la señal de picor. Actúa en 4 horas y es muy eficaz para el control del prurito. Requiere prescripción veterinaria.
- Cytopoint: inyección mensual que neutraliza la interleucina-31, la principal responsable del picor alérgico. Muy bien tolerada y sin efectos secundarios sistémicos.
- Corticoides: eficaces a corto plazo pero con efectos secundarios si se usan de forma crónica (poliuria, polifagia, inmunosupresión). Se usan para brotes agudos.
- Antihistamínicos: menos eficaces en perros que en humanos, pero pueden ayudar en casos leves.
Inmunoterapia (vacunas para la alergia)
Si se identifica el alérgeno específico mediante pruebas intradérmicas, se puede diseñar una vacuna personalizada que desensibiliza al sistema inmunológico progresivamente. Es el tratamiento más cercano a la "cura" de la alergia ambiental. Funciona en el 60-70 % de los casos y requiere paciencia (los resultados se ven a partir de 6-12 meses).
Manejo en casa
- Baños con champú hipoalergénico cada 2-3 semanas (los baños frecuentes eliminan los alérgenos del pelo)
- Limpiar las patas con un paño húmedo al volver del paseo (eliminan el polen)
- Suplementos de omega-3 (aceite de salmón o krill) para reforzar la barrera cutánea
- Antiparasitario mensual sin excepción para prevenir la DAPP
- Cambiar el comedero de plástico por uno de acero inoxidable o cerámica
- Lavar su cama con frecuencia a temperatura alta para eliminar ácaros
¿Se puede prevenir la alergia en el labrador?
No existe una forma de prevenir la predisposición genética, pero sí puedes reducir el riesgo de que se manifieste o minimizar su intensidad:
- Rotación de proteínas en la dieta (no dar siempre el mismo pienso durante años)
- Mantener el microbioma intestinal sano con probióticos
- Prevención antiparasitaria estricta
- Evitar el uso de detergentes agresivos en los suelos y en su ropa de cama
Si crees que tu labrador tiene alergia, no esperes a que se cronifique. Cuanto antes se diagnostique y se inicie el tratamiento, mejor será la respuesta y menor el impacto en su calidad de vida.